Eneko Astigarraga en Ciudades, bicicletas, viajes...
La bici representa ese camino alegre, anárquico, desenfadado, incluso despreocupado de viajar por la vida, que tanto tememos.Y no sabemos como hacerlo difícil, intrincado, penoso o simplemente culpable de algo. El otro día teníamos noticias de que, por fin, el Congreso había dado audiencia a un grupo de misioneros de la bicicleta para intentar sentar las bases de una estrategia para dar un sitio a la bici en esta sociedad. ¡Infelices de los crédulos! Ayer mismo leíamos las crónicas de la reunión de un grupo convocado por la DGT y denominado GT-44 que se había encargado de deliberar sobre los términos legales de una futurible normativa ciclista que contemple de una manera más seria y más sensata al ciclista como parte del tráfico urbano e interurbano.
Sin embargo hoy el señor Ministro de Interior se ha destapado con una declaraciones que nos han dejado a todos boquiabiertos, que es el estado que más estamos ejercitando en los últimos tiempos y que ya empezamos a practicar con cierta preocupante naturalidad. Andar por las aceras en bici va a estar prohibido y usar el casco en la ciudad va a ser obligatorio. ¡Toma ya! Y aquí paz y después gloria, habrá pensado el tío.
Este tipo de medidas salomónicas y ejemplarizantes son las que nos están haciendo pensar a muchos que vivimos en un mundo donde la ignorancia se encubre con medias tintas y frases gradilocuentes y donde la incompetencia se excusa con carisma o, casi más, con chulería.
Por fin vamos a estar a la cabeza de Europa en algo y héte tú que va a ser algo relacionado con la bicicleta. España va a ser el único país en Europa donde el casco va a ser obligatorio también en las ciudades. ¡Ole! Lógico después de ser uno de los pocos en los que el casco era obligatorio en la carretera. Ya podemos estar orgullosos. Y mientras tanto, veremos cómo seguimos a la cabeza también en víctimas por kilómetro recorrido en bicicleta, o en tenencia de coches en propiedad por familia o en uso del coche en la ciudad.
Y lo peor es que nos conminan a estar agradecidos porque, gracias a medidas como estas, van a conseguir reducir el número de víctimas mortales entre los usuarios de la bicicleta, aunque sea a base de reducir en número de usuarios. ¡Como si la inmensa mayoría de las muertes estuvieran producidas por coscorrones y no por atropellos!
¿Cuánto va a durar esta insensatez? ¿Cuánto más vamos a aguantar corriendo con la culpa las víctimas? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que esta apología del victimismo encubre una apología del uso del coche y que es precisamente este uso el que entraña el mayor peligro para todos los usuarios de las vías públicas?
En fin, yo tengo media docena de cascos para ponerme y me dedico, entre otras muchas cosas, a venderlos a sí que, por mí, casco para todos, IVA por un tubo, recortes hasta en el carnet de identidad y viva la estupidez y la incompetencia que seguro que nos hacen más felices a todos y más ricos a unos cuantos. Si para ello tenemos que tragar un poco de mierda, bienvenida sea que, total, ya nos vamos acostumbrando a su sabor. ¿O no?
En mi pueblo, que somos más listos que el aire, ya se lo "olieron" ayer y dieron la "exclusiva" en portada y con video y todo.

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